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Concepto de historia original

La bruja de la paradoja

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Título original: 逆理的魔女

La bruja de la paradoja — Ilustración de la historia
Imagen de portada · Ilustración creada con IA; no es una portada oficial de la obra original.

Ilustraciones. Fuente: https://www.bilinovel.com/novel/1106/115083.html

Ficción original. Los personajes y los hechos son inventados.

Edición: Huangguo Drama · Actualizado:

Historias

## Ilustraciones

## Capítulo 1. El secreto de Ma N

1.

Quinta hora. Qué sueño.

No sé si es por el almuerzo o si a esta hora lo que toca es echarse la siesta; la causa no la tengo clara. El caso es que tengo muchísimo sueño.

Si tengo sueño, no voy a forzarme.

Pero en el aula, aunque alrededor haya gente bien despierta, no puedo evitar sacar a relucir la cara de dormido.

Por eso yo, Meigetsu Haku (como los caracteres de los nombres del hermano y la hermana son los mismos, Xiaomi propuso traducir el del hermano como Haku y el de la hermana como Sora; en adelante, igual), a mitad de clase me escapé de esta clase de matemáticas que daba demasiado sueño.

Por suerte mi asiento es el antepenúltimo del lado del pasillo. Escabullirme del aula no tiene nada de difícil.

Con el profesor de cara a la pizarra, entre el chasquido de la tiza, abrí la ventana y me deslicé fuera con ligereza. En el pasillo había algunos alumnos; por suerte, ninguno de los que van con el cuento al profesor.

Avancé sin prisa por el pasillo (claro está, agachado por debajo de la altura de las ventanas, cuidando de no entrar en el campo de visión del profesor), subí las escaleras y llegué ante una puerta con un cartel de prohibido el paso.

La puerta estaba cerrada con llave.

Pero la cerradura era un producto bastante malo: se podía intentar abrir incluso con otra llave. Bastaban un artilugio sencillo y un poco de técnica.

Tres segundos, y la cerradura quedó resuelta. Subí a la azotea.

El instituto municipal Aizome, construido sobre una elevación: en esta estación, desde el tejado se ven arces y ginkgos en pleno esplendor. Bermellón y amarillo. Ese paisaje merece sin duda presumirse.

La ciudad está edificada en medio de la naturaleza, y por eso puede verse un paisaje así, y no muy lejos el mar de un azul precioso. Esta ciudad es famosa precisamente por la riqueza de sus colores.

También por este paisaje……

## Capítulo 2. El desborde de la diva

Fue un imprevisto.

Cuando terminé de prepararme, ya era demasiado tarde.

Cuando se la llevaron en un coche negro de cuatro ruedas, yo estaba herido y no podía mover ni un dedo.

No: más que no poder moverme, quizá debería decir que había recibido una herida mortal.

La conciencia se me nublaba; solo sentía un dolor atroz en todo el cuerpo.

Si cerraba los ojos así, todo sería game over. De eso no me cabía duda.

……Pero precisamente por eso.

No puedo cerrar los ojos. Tengo que llegar hasta ella.

Aunque me cueste la vida, seguiré protegiéndola.

Porque esa es mi voluntad.

Jueves, las ocho. Como siempre, veía un programa de música.

Ahora en casa estoy solo. En el salón, bastante amplio, se nota un poco la soledad. Para olvidar esa sensación, subí el volumen al máximo. Aunque, en realidad, siempre lo hago.

Tumbado en el sofá azul claro, con el mando en una mano, miraba el programa con una atención moderada.

Hoy, en el programa, cantaban una banda de rock de cuatro, un grupo idol de tres y, además, una mujer a la que llaman la diva.

A mí solo me interesa la banda de rock. La verdad, los idols no me interesan en absoluto; ni siquiera sus caras tienen nada que merezca la pena mirar.

Aun así, no había otra cosa que ver, y además tenía un motivo por el que no podía dejar de mirar, así que no cambié de canal.

Sobre la mesa de cristal transparente había una taza que yo consideraba llena de encanto. Bebía despacio el té verde de la taza mientras miraba en serio el ranking de esta semana. Los treinta minutos siguientes…

## Capítulo 3. La razón de lo irracional (primera parte)

—Cuánto me gustaría ir a ver tu casa.

Sé muy bien que mi hermana siempre habla así, de golpe. Y que lo que dice, en el fondo, casi siempre es de fiar.

Pero ahora estoy atrapado en la morada de la bruja.

Y hay un sótano, con una puerta invisible. Seguía pensando si esa puerta debía de ser muy antigua, pero descubrí que en el sótano no había ningún lugar seguro donde poder esconderse.

Lo primero que encontré fue una estantería, en un espacio rectangular de diez metros de largo, quince de ancho y cinco de alto, con paredes en tres de sus lados. Dentro, dos cosas parecidas a láminas de un atlas; en un rincón del laboratorio de biología, rarezas que se veían a simple vista: algas de días atrás, como una vasija en forma de serpiente; una mano de una longitud distinta a la del dedo corazón; un tulipán que escupía fuego; y un líquido que ondulaba como las olas, metido en una botella. (Hay que añadir que descubrí que aquello no era el ojo derecho, sino algo que parecía fijado.)

Después aparecieron una cama de hormigón y, en el techo, un dibujo rojo tupido, como un cuadrado mágico. Daba miedo. En el centro de una mesa totalmente negra, sin color alguno, había algo parecido a un cráneo humano. Ponía los pelos de punta. Sobre ese cráneo había una vela. Gracias a esa vela se iluminaba la habitación. El fuego de la vela no parecía un fuego normal: al arder, la llama era azul, y la vela no se derretía. Increíble.

Gracias a ese fuego, poco a poco dejé de tener miedo.

[Vaya, vaya, te has quedado embelesado, ¿eh? Oye, sí que es una bruja de verdad, ¿no crees?]

Ante aquel espacio irreal, mi hermana estaba entusiasmadísima.

Iba de un lado a otro dentro de la habitación, y al rato…

## Capítulo 4. La razón de lo irracional (continuación)

1

Aunque ya no se le veía el rastro, aún no había confirmado si el asunto estaba del todo resuelto, así que no podía bajar la guardia.

Por eso aún puedo seguir llevando y trayendo a Yuhuai.

Pero, como no se ve ninguna figura, haga lo que haga todo me resulta flojo, igual que diez días atrás, sin la menor tensión. Cómo decirlo: se siente como siempre, ir juntos al instituto y volver juntos a casa.

Hoy acompañé a Yuhuai a comprar los ingredientes de la cena y llegamos al supermercado. Yo también tenía que reponer la nevera.

El supermercado está en la calle comercial; al caer la tarde, las amas de casa llegan en tropel. Con las cestas, comprábamos cada uno lo suyo.

Nos encontramos en la caja. Las cestas de ambos iban llenas de ingredientes.

Después de pagar, saqué del bolso la bolsa reutilizable y metí la compra. Yuhuai sí que es de fiar. Llevaba una bolsa bordada con una calabaza de Halloween.

[…Oye, Yuhuai vive sola, ¿verdad? Si compras tanto, ¿cómo lo vas a gestionar? ¿En la vida real eres una glotona?]

[¿Dónde va a ser? Oye, ¿has visto mi fiambrera?]

Yuhuai lo dijo con frialdad, metiendo los ingredientes en la bolsa con cuidado.

[Ah, sí, qué fiambrera tan pequeña.]

[Esa es mi ración. Por la mañana, al mediodía y por la noche, más o menos esa cantidad.]

[Entonces está claro que no necesitas tantos ingredientes. Antes de acabarlos no se echarán a perder, ¿no? Sobre todo tanto sashimi.]

[Yo soy una bruja. No tengo por qué dejarme atar por ese sentido común.]

Una voz clara y agradable, como si el resto del mundo no existiera.

La expresión también era gélida. Parecía tararear por lo bajo con la nariz, o quizá no.

[Ahora que lo pienso, decías que había un método para, a la perfección……]

## Posfacio

……Ya no tengo historias que escribir.

Empezar así el texto es algo que no me queda más remedio que aceptar.

Intenté recordar con todas mis fuerzas esos recuerdos divertidos, conmovedores y aterradores, pero no me venía nada. No tengo ni una pizca de experiencia.

Soy una persona que no tiene nada. Ninguna vivencia digna de mención. Cada día transcurre como un trámite.

Y aun siendo así, pensé que quizá podría escribir una historia. Creo que, si alguien vive de forma plena, no se le ocurriría querer ser novelista.

Si entonces no hubiera descubierto el placer de leer, ¿en qué me habría convertido?

Me da un poco de vergüenza. Pero al fin he convertido de verdad mi propia historia en un libro. Es un trabajo que agota el ánimo.

De verdad se me da mal escribir sobre mí.

Espero tener la ocasión de superarlo y, más adelante, escribir historias mejores.

Cómo es que un deseo acaba sonando a declaración de propósitos.

Aquí agradezco de corazón a los examinadores que me dieron la oportunidad de situarme en una línea de salida tan importante, y a los compañeros de la redacción de Super Dash Bunko. Y quiero dar las gracias en especial a los responsables que convirtieron aquel manuscrito lleno de erratas en el libro que es hoy. De verdad, gracias.

Gracias también al profesor Riichiro Inagaki, que escribió un comentario tan brillante, y a la señorita Sae Ishikawa, cuyas ilustraciones enamoran a primera vista. Para alguien tan torpe como yo, teneros a los dos cerca me da mucha tranquilidad.

Por último, doy las gracias a los lectores que habéis comprado este libro para leerlo. Gracias. Si todos pudierais, a partir de él……

Otros dramas

No hay dramas del mismo género para esta historia. Estos son otros dramas del sitio, no una adaptación de ella.

  1. Registro de la Diosa Divina de Qiongming
  2. Atracción fatal
  3. Vendida a los hombres bestia, el Rey Lobo me hizo suya
Opiniones y deseos

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